LIMPIANDO LAS VASIJAS

La Amargura Enferma



Pasaje

Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos. (Hebreos 12:15)


Oración

Señor. en éste día oro con la palabra de la oración de Jesús en Lucas 11:14, perdonar, para ser perdonado.


Declaración

Volveremos sobre el tema, pero te desafío a que hoy escojas alguien que te lastimó y en oración, delante de Dios, lo perdones. Hazlo, porque quieres vivir sin amarguras, hazlo para vivir sin rencor. Hazlo para parecerte un poco más a Jesús.

Desarrollo

El resultado de la violencia sufrida, puede estar a la vista u oculto, pero en algún lado está.

A veces es muy fácil de identificar, porque los efectos están a la vista. Temores, broncas, reacciones incontrolables, tristeza, rencor.

Ayer hablábamos acerca de la violencia y del efecto, del sedimento que deja en nuestras almas. Además ésta semana venimos viendo que son y como se forman las fortalezas espirituales en nuestra. Antes de ir mañana al tercer motivo de formación de éstas fortalezas, necesitamos hacer un breve alto, para mirar un principio, sobre el que volveremos más adelante en éstos cuarenta días.

Ese concepto, es el perdón.

El perdón, es el recurso que hemos recibido de parte de Dios, para poder ser libres de los efectos, entre otras cosas, de la violencia.

Hay efectos visibles y otros ocultos. Entre los ocultos, el rencor va a la cabeza.

El rencor, es ese sentimiento que queda en nuestras vidas, cuando no podemos perdonar a alguien que nos dañó.

Hay algunas cosas que debemos tener claras, acerca del rencor: Crece, enferma, nunca se queda en un lugar del corazón y puede ser contagioso. El rencor en tu vida, afectará a otros, especialmente a los que amas.

El perdón, es un recurso para erradicar el rencor, esa raíz amarga de la que habla el pasaje hoy, de nuestra vida.

Seguramente entiendes como funciona el asunto. Alguien te agrede, duele, el otro sigue su vida sin problemas y yo me que do con los efectos de la agresión. Si no los saco pronto de mi vida, contaminan todo mi ser.

Expulso el rencor y la amargura, a través del perdón. Algunas cosas que debo saber sobre el perdón. Cristo lo practicó hacia mi vida, es bueno para mi vida, es una decisión, perdón y razón, no suelen caminar juntos.

Perdono porque es bueno para mi alma. Si espero a sentir de perdonar, perderé años esperando. No puedo pedirle a mi corazón herido que sienta otra cosa que dolor. Perdonar, no tiene que ver con si el otro lo merece, tiene que ver con quien soy yo y como quiero vivir. Tener razón, no alcanza. Perdonar, no es justificar al ofensor y tampoco quiere decir que lo que hizo no importa. Perdonar, tiene que ver con que el diablo, no tenga una ocasión de torturarme. Perdono para vivir sin pesos extras en mi alma. Perdono para sanar.