BELLAS PALABRAS

Nahúm



Pasaje

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en Él confían. Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos. ¿Qué pensáis contra Jehová? Él hará consumación; no tomará venganza dos veces de sus enemigos” (1:7–9).


Oración

Señor, Tú opinión, Tu perspectiva y Tú Voluntad, son fundamentales en mi vida. Quiero oírte y responderte, siempre.


Declaración

De Nahúm, cuyo nombre significa “consolación”, casi nada se sabe, salvo la breve información con que comienza esta profecía. Capernaum, la ciudad de Galilea, significa “villa de Nahúm”, y algunos han especulado, de que esta denominación deriva del profeta. Nahúm. Profetizó en Judá durante los reinados de Manasés, Amón y Josías. Sofonías, Habacuc y Jeremías fueron contemporáneos suyos. La caída de Nínive, tema alrededor del cual gira todo el libro, ocurrió en el 612 a.C. La profecía de Nahúm debe ser fechada cerca de éste acontecimiento, ya que el libro recoge lo pasado y se proyecta al futuro. Los más probable es que este mensaje haya sido anunciado poco antes de la destrucción de Nínive, quizás cuando los enemigos de Asiria estaban organizando sus fuerzas para el ataque final.

Desarrollo

Asiria era la nación más poderosa de la tierra. Soberbios por su autosuficiencia y poder militar, los asirios saquearon, oprimieron y masacraron a sus víctimas. Cien años antes, Jonás predicó en Nínive, la ciudad capital. El pueblo escuchó el mensaje de Dios y se volvió de sus pecados. Pero algunas generaciones más tarde, vuelve a reinar otra vez el mal y el profeta Nahum pronuncia juicio sobre esta nación malvada. Nínive es llamada una “ciudad sanguinaria” (3:1), una ciudad de crueldad (3:19) y los asirios son juzgados por su arrogancia (1:11), por su idolatría (1:14), por sus asesinatos, mentiras, traiciones e injusticia social (3:1–19). Debido a sus pecados, Nahum predice que esta nación soberbia y poderosa será destruida finalmente. El fin llegó 50 años más tarde. Reflexión Abusar de otros constituye un pecado a los ojos de Dios. Asiria construyó un gran imperio despojando y saqueando a otros; los imperios nacionales o personales fundados en el engaño y la tiranía ofenden al Señor y serán juzgados. No tomar en cuenta a Dios en nuestra vida, frena el fruto que podemos dar y nos limita como personas, los demás se apartarán de nosotros y finalmente Dios. (3:19). Su juicio contra los pecadores queda eclipsado por Su misericordia hacia los fieles. Extiende su condenación sobre el orgulloso, el arrogante y el rebelde. Su consuelo al humilde, el devoto y el fiel. La largamente esperada destrucción de Asiria, enseña que la bondad y la justicia de Dios prevalecen, a pesar de lo contradictorias que aparezcan las circunstancias. Su preocupación por Su pueblo no cesa, aunque a veces parezca tardo en actuar. El antídoto del desaliento entre los creyentes es una visión revitalizada de la persona y el poder de Dios, una renovada comprensión de que el castigo corresponde a Dios, no a nosotros. La verdadera fe deja el juicio en manos del Señor. La verdad del juicio de Dios sobre el pecador y el pecado debe mover al cristiano a compartir el mensaje de fe y esperanza en Cristo.