BELLAS PALABRAS

1° SAMUEL



Pasaje

“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos” (8:7-9)


Oración

Hagamos hoy una oración trascendente: Jesús te reconozco como mi Señor, mi dueño, mi conductor y reconozco Tu dirección como lo mejor para mi vida.


Declaración

El libro narra la vida de Samuel, el último juez de Israel; el reinado de Saúl, el primer rey y la elección y preparación de David. El autor, fue posiblemente Samuel, pero además incluye escritos de los profetas Natán y Gad.

Desarrollo

Primero de Samuel es un libro de grandes comienzos... y finales trágicos. Comienza con el sumo sacerdocio de Elí durante el tiempo de los jueces. Como líder religioso, Elí sin duda debió haber comenzado su vida en estrecha relación con Dios. En su diálogo con Ana y en la preparación de su hijo Samuel, Elí demostró un claro entendimiento de los propósitos y el llamamiento de Dios, pero su vida terminó de forma triste cuando Dios juzgó a sus hijos y el arca sagrada del pacto cayó en manos enemigas. La muerte de Elí marcó la decadencia de la influencia del sacerdocio y el surgimiento de los profetas en Israel. Ana dedicó a su hijo Samuel al servicio de Dios. Llegó a ser uno de los más grandes profetas de Israel. Era un hombre de oración que terminó la obra de los jueces, comenzó la escuela de los profetas y ungió a los primeros reyes de Israel. Pero incluso Samuel no era inmune a terminar mal. Como la familia de Elí, los hijos de Samuel se apartaron de Dios; aceptaban sobornos y pervertían la justicia. El pueblo rechazó el liderazgo de los jueces y sacerdotes y clamaron por un rey “como tienen todas las naciones” (8:5). Oración Hagamos hoy una oración trascendente: Jesús te reconozco como mi Señor, mi dueño, mi conductor y reconozco Tu dirección como lo mejor para mi vida. Reflexión Ayer hablábamos de gente incorrecta, incluida en los planes de Dios, el libro de Samuel tiene algo de eso también al observar la vida de David. También nos hace pensar en como la falta obediencia, genera que los “correctos” queden al margen de los planes de nuestro Rey. Saúl parecía muy prometedor. Era fuerte, alto y modesto. El Espíritu de Dios vino sobre él y Samuel fue su consejero. Pero Saúl desobedeció deliberadamente a Dios y se volvió un rey perverso. No debemos basar las esperanzas ni el futuro en nuestro potencial. En vez de eso, debemos obedecer siempre a Dios en todas los aspectos de la vida. En el otro extremo, la vida de David, nos muestra la importancia de la paciencia para que Dios lidiara con Saúl. Aunque Samuel ungió a David para ser el próximo rey de Israel, tuvo que esperar años para ver cumplida esa promesa. A menudo, las circunstancias difíciles en la vida y los momentos de espera nos refinan, enseñan y preparan para las responsabilidades futuras que Dios tiene para nosotros. Dios evalúa la obediencia, no el potencial.