BELLAS PALABRAS

Esdras



Pasaje

“Comieron los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio, con todos aquellos que se habían apartado de las inmundicias de la gente de la tierra para buscar a Jehová Dios de Israel. Y celebraron con regocijo la fiesta solemne de los panes sin levadura siete días, por cuanto Jehová los había alegrado, y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel” (6:21)


Oración

Señor, renuevo mi dedicación a Ti. Te doy gracias porque frente a toda oposición, nunca me dejarás solo. Te alabo.


Declaración

Mostrar la fidelidad de Dios y la forma en que cumplió su promesa de restablecer al pueblo en su tierra. El autor es probablemente Esdras y lo escribió alrededor del 450 a.C., registra los acontecimientos aproximadamente desde 538–450 a.C. (omite 516–458 a.C.); posiblemente comenzó en Babilonia y terminó en Jerusalén.

Desarrollo

Esdras fue un sacerdote, un escriba y un gran líder. Su nombre significa «ayuda», y dedicó toda su vida a servir a Dios y al pueblo de Dios. La tradición dice que Esdras escribió la mayor parte de 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías y el Salmo 119, y que encabezó el concilio de ciento veinte hombres que formaron el canon del Antiguo Testamento. Centra la narración del libro de Esdras en torno a Dios y su promesa de que los judíos regresarían a su tierra, como lo prometió por medio de Jeremías. Este mensaje fue el corazón de la vida de Esdras. La última mitad del libro nos da una visión personal de Esdras. Su conocimiento de las Escrituras y su sabiduría dada por Dios eran tan obvios para el rey, que lo designó para que liderara la segunda emigración a Jerusalén, para enseñar la Palabra de Dios al pueblo y para administrar la vida nacional (7). Esdras no sólo conocía la Palabra de Dios, sino que creía en ella y la obedecía. Al informarse del pecado de los israelitas, Esdras se humilló delante de Dios y oró por la nación (9). La desobediencia del pueblo lo tocó profundamente (10). Su respuesta ayudó a guiar al pueblo de regreso a Dios. Reflexión Dios muestra su misericordia a cada generación. Restaura a su pueblo compasivamente. Sin importar cuán difícil sea nuestro «cautiverio» presente, nunca estamos lejos de Su amor y misericordia. Dios nos restaura cuando regresamos a Él. Siempre habrá adversarios que se opongan a la obra de Dios. La vida de fe nunca es fácil. Sin embargo, Dios puede anular toda oposición a su servicio. Cuando enfrentemos oposición, no debemos vacilar ni renunciar, sino debemos mantenernos activos y pacientes. También nosotros necesitamos el aliento y la dirección de la Palabra de Dios. Debemos hacer de ella la base de nuestra fe y de nuestras acciones para terminar la obra de Dios y para cumplir con nuestro llamado. Nunca debemos vacilar en nuestro compromiso de escuchar y obedecer Su Palabra.