BELLAS PALABRAS

Daniel



Pasaje

“Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con Él mora la luz” (2:22)


Oración

En éste día, te doy gracias Señor, porque sé que nadie se compara a Ti y aunque me tocaran días difíciles hoy, finalmente Tú vencerás.


Declaración

Daniel busca dar un registro histórico de los judíos fieles que vivieron en el cautiverio y mostrar cómo Dios tiene el control de los cielos y de la tierra, y regula las fuerzas de la naturaleza, el destino de las naciones y las circunstancias de su pueblo. El libro no solo estaba dirigido a los cautivos en Babilonia, sino también a todo el pueblo de Dios en todas partes.

Desarrollo

Daniel tiene tres secciones principales: La presentación de Daniel (cap. 1); los episodios que prueban el carácter de Daniel y el desarrollo de sus dotes de interpretación profética (caps. 2–7); y sus series de visiones sobre acontecimientos y reinos futuros (caps. 8–12). En esta sección final, Daniel aparece como un libro profético clave para comprender gran parte de la Biblia. Muchas concepciones sobre las profecías dedicadas a los últimos tiempos dependen de cómo se interprete este libro. Los comentarios de Jesús en su discurso en el Monte de los Olivos (Mt 24 - 25) y muchas de las revelaciones dadas al apóstol Pablo armonizan y coinciden con las de Daniel (véanse Ro 11; 2 Ts 2). De la misma manera, Daniel ayuda a comprender el libro de Apocalipsis. Reflexión Uno de los más bellos temas de este libro es el de la separación para Dios (consagración), algo en lo cual se hace énfasis y que se ilustra con el caso de Daniel. Desde su decisión de no consumir la comida del rey, a su negativa de inclinarse ante su estatua, Daniel y sus tres amigos (llamados ahora Sadrac, Mesac y Abed-nego) mostraron tal seguridad espiritual, que propiciaron extraordinarias oportunidades para que Dios mostrara su poder. Su valiente ejemplo de consagración constituye un reto para los creyentes de todas las épocas a fin de que no renuncien a su compromiso de dar testimonio de Jesucristo. Aunque tengan que enfrentar pruebas terribles, el Señor estará allí para protegerlos y salvarlos. Otro tema de Daniel es la absoluta superioridad de Dios sobre los intentos ocultistas por descifrar los misterios espirituales. Aunque lo intentaron, ninguno de los magos, encantadores, sabios, y astrólogos de la corte del rey pudo descubrir la verdad (5:8). Esto constituye un perdurable estímulo para los creyentes. Sus contrincantes espirituales nunca podrán resistir la sabiduría y el poder del Espíritu Santo (2 Co 10:3–6). Dios es soberano. Él tenía las riendas de Babilonia, y se ha estado moviendo a lo largo de la historia, controlando los destinos de la gente desde entonces. ¡Y ahora también! A pesar de los informes noticiosos y de la tensión personal, podemos tener la seguridad de que Dios está al timón. Cuando usted lea Daniel, observe la obra de Dios y siéntase seguro en su soberanía.