BELLAS PALABRAS

Eclesiastés



Pasaje

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre” (12:13).


Oración

¡Líbrame de aprender a los golpes! Más bien ayúdame a ser sabio y abrazar Tu consejo.


Declaración

Está escrito probablemente alrededor de 935 a.C., al final de la vida de Salomón. Al escribir bajo la guía de Dios éste libro, Salomón buscó salvar a las futuras generaciones de la amargura de aprender por medio de su propia experiencia que la vida no tiene ningún significado si nos apartamos de Dios.

Desarrollo

V acío, fútil, hueco, nada... palabras que describen los sentimientos de desilusión y desencanto. Esta es la vida que muchos experimentan. Luchan por encontrar la “buena vida” y al final hallan una vida vacía y sin significado. Tal desilusión termina en desesperación. Hace casi tres mil años, Salomón habló de este dilema humano, pero los puntos de vista y las aplicaciones de su mensaje son relevantes en nuestro siglo. Eclesiastés, el sermón escrito de Salomón, es un análisis de las experiencias de la vida y un ensayo crítico acerca de su significado. Recuerde, estas palabras son de un hombre que lo “tuvo todo”: tremendo intelecto, poder y riqueza. Después de su viaje biográfico, Salomón llega a su conclusión triunfante: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (12:13-14) Reflexión Cuando Salomón ascendió al trono, pidió a Dios sabiduría (2 Crónicas 1.7–12) y llegó a ser el hombre más sabio del mundo (1 Reyes 4.29–34). Estudió, enseñó, juzgó y escribió. Llegaban a Jerusalén reyes y líderes de otras naciones para aprender de él. Pero con todo su conocimiento práctico de la vida, Salomón no pudo escuchar sus propios consejos, y su vida comenzó a declinar en una espiral descendente. Cerca del final de su vida, miró hacia atrás con una actitud de humildad y arrepentimiento. Hizo un inventario del mundo que él había experimentado, esperando salvar a sus lectores de la amargura de aprender por medio de la experiencia personal que todo lo que está lejos de Dios es vacío, hueco y sin significado alguno. A pesar de que el tono de Eclesiastés es negativo y pesimista, no debemos concluir que el único capítulo que vale la pena leer y aplicar es el último en donde el autor vierte sus conclusiones. En realidad, el libro entero está lleno de sabiduría práctica (cómo lograr cosas en el mundo y permanecer fuera de problemas) y la sabiduría espiritual (cómo encontrar y conocer los valores eternos). Salomón hizo un enfoque muy sincero de la vida. Todas sus declaraciones acerca de la vanidad de la vida están ahí con un propósito definido: guiar a la gente a buscar la verdadera felicidad únicamente en Dios. No estaba tratando de destruir toda esperanza, sino de dirigirlas hacia el único que verdaderamente puede cumplirlas. Lea Eclesiastés y aprenda acerca de la vida. Escuche las advertencias severas y las predicciones terribles, y comprométase a honrar a su Creador ahora (12.1).