BELLAS PALABRAS

Filemón



Pasaje

“Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor” (1:15).


Oración

Señor, declaro la unidad de Tu Iglesia. Nada será tan poderoso, como para separarme de mis hermanos.


Declaración

Pablo escribió esta carta durante su primer encarcelamiento en Roma, alrededor del año 61 d.C. Él quería una reconciliación cristiana genuina entre un amo burlado y un esclavo perdonado. Actuando con mucho tacto, pero a la vez diligentemente, Pablo intercedió por Onésimo y expresó absoluta confianza en que la fe y el amor cristianos de Filemón le llevarían a perdonar a su esclavo. (v. 5).

Desarrollo

Filemón era un cristiano que vivía en Colosas (Flm 2). Es posible que su hijo Arquipo pastoreaba la iglesia de Laodicea (Col 4:16); había también una congregación en la casa de Filemón (Flm 2). Este había sido ganado para Cristo a través del ministerio de Pablo (v. 19), tal vez en Éfeso, puesto que Pablo no había visitado personalmente a Colosas.

Esta epístola es una notable expresión de las relaciones cristianas. Tras saludar a Filemón y a sus hermanos creyentes, Pablo da gracias por el amor y fe de éste hacia Cristo y sus hermanos. El amor fraternal exige practicar el perdón y la misericordia, y pronto Pablo toca este punto. Explica la conversión de Onésimo, la nueva condición del esclavo como miembro de la familia de Jesús y su valor para el ministerio (v. 12). Esta transformación, junto a la profunda amistad de Pablo para con ambos hombres, sirve de base a un nuevo comienzo. Esta no es una simple apelación de Pablo, porque extiende un “cheque en blanco” a favor de Onésimo por cualquier deuda en que el esclavo hubiese incurrido (v. 17). Su petición la presenta en la seguridad de que el amor y las buenas cualidades del carácter de Filemón habían de prevalecer. Cuando concluye su epístola, uno puede sentir que la unidad del Espíritu reina entre aquellos creyentes.

Reflexión

La esclavitud estaba esparcida en el Imperio Romano pero nadie se halla más allá del amor de Dios. La esclavitud fue una barrera entre la gente pero el amor y el compañerismo cristiano son capaces de pasar por encima de dichas barreras. En Cristo somos una familia. Las paredes de diferencia racial, nivel económico o político no debieran separarnos. Deje que Cristo obre por su intermedio para remover las barreras que existen entre hermanas y hermanos cristianos. Con el mensaje de Cristo las paredes se desplomaron y Pablo pudo declarar: “no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Colosenses 3.11). Este libro pequeño es una obra maestra de gracia y tacto y es una demostración profunda del poder de Cristo y del verdadero compañerismo cristiano en acción. ¿Qué barreras hay en su hogar, vecindario e iglesia? ¿Qué es lo que lo separa de los demás creyentes: raza, nivel social, riqueza, educación, personalidad? Como en el caso de Filemón, Dios lo llama a la unidad, derribe las barreras y abrace a todos sus hermanos y hermanas en Cristo.