BELLAS PALABRAS

Epístola a los Romanos



Pasaje

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (5:1)


Oración

Señor declaro Tu Poder como la fuente de mi fuerza y el refugio absoluto y efectivo contra toda lucha. Nada puede separarme de Ti y por eso proclamo victoria sobre toda dificultad.


Declaración

El apóstol Pablo, escribió ésta carta a los cristianos en Roma y creyentes en cualquier lugar, alrededor de 57 d.C. desde Corinto, cuando Pablo se preparaba para visitar Jerusalén.

Desarrollo

Mientras que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil, hay algunas partes de la Biblia que contienen más verdad doctrinal que otras. Desde luego, lo que Pablo nos dice en Romanos es de mucho más valor práctico para nosotros que algunas de las listas del libro de Números. San Agustín se convirtió por medio de la lectura de Romanos. Martín Lutero inició la Reforma basado en Romanos 1:17: “Mas el justo por la fe vivirá”. Juan Wesley, fundador del metodismo, se convirtió mientras escuchaba a alguien que leía del comentario de Lutero sobre Romanos. Si hay algún libro que cada cristiano debe comprender, es esta epístola.

Reflexión

Pablo establece con claridad los fundamentos de la fe cristiana. Todos los hombres son pecadores, Cristo murió para perdonarnos del pecado; llegamos a ser justos ante Dios mediante la fe; esto da inicio a una nueva vida con una nueva relación con Dios. Si estudiamos Romanos con cuidado, nunca andaremos como el perdido que no sabe en qué creer.

El pecado es no querer hacer la voluntad de Dios y fallar en cumplir todo lo que Él quiere. Desde la rebelión de Adán en contra de Dios, desobedecemos por naturaleza. Nuestro pecado nos aparta de Dios. El pecado nos impulsa a vivir a nuestro antojo en lugar de hacerlo como Dios desea. Debido a que Dios es moralmente perfecto, justo e inmaculado, está en su derecho de condenar el pecado. Toda persona ha pecado, ya sea por rebelión contra Dios o por obviar su voluntad. Sin importar nuestros antecedentes ni todo el esfuerzo que hagamos para llevar vidas morales y correctas, no podemos salvarnos ni limpiarnos de pecados. Solo Cristo puede hacerlo.

Cada versículo de Romanos contiene una de las promesas más reconfortantes de todas las Escrituras. Los creyentes siempre han tenido que enfrentar dificultades de diversas formas: persecución, enfermedad, prisión, aun muerte. Esto podría hacerles creer que Cristo los había abandonado (cap. 8). Pablo exclama que es imposible que algo nos separe de Cristo. Su muerte a nuestro favor es prueba de su amor inquebrantable. Nada impedirá su presencia constante con nosotros. Dios nos dice cuán grande es su amor para que nos sintamos bien seguros en Él. Si tenemos esta seguridad sorprendente, no temeremos ni aún a los poderes demoníacos.