BELLAS PALABRAS

Malaquías



Pasaje

“Porque he aquí, viene el día ardiendo como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada” (4:1-2).


Oración

Señor, soy de los que aman Tu Nombre. Te alabo porque en toda noche oscura, veré el amanecer de Tú obra y poder.


Declaración

Posiblemente Esdras, habría utilizado el seudónimo hebreo de Mal’aki (“Mi mensajero”), para transmitir éste mensaje de parte de Dios. En ningún otro lugar de la Biblia se menciona a Malaquías, pero por su libro sabemos que sentía un gran amor por el pueblo de Judá y las ceremonias del templo. Parece que fue contemporáneo de Nehemías.
Como se ha dicho en días anteriores, Malaquías es el último de una larga serie de hombres inspirados por Dios, quienes, durante un período de mil años, predijeron la venida del Justo. No sólo profetizaron la venida del Mesías, sino pusieron al descubierto con toda claridad los pecados del pueblo y lo alertaron sobre el merecido juicio divino.

Desarrollo

Malaquías dibuja un sorprendente cuadro de la infidelidad de Israel, que les demuestra que son dignos de castigo; pero entrelazada en este mensaje está la esperanza, la posibilidad del perdón. Esto se expresa de una manera hermosa en el pasaje elegido para hoy. Malaquías concluye con una promesa de la llegada del “profeta Elías”, quien ofrecerá el perdón de Dios a todas las personas por medio del arrepentimiento y de la fe (4:5).

El libro de Malaquías forma un puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Cuando lea Malaquías, veáse a sí mismo como el receptor de esta palabra de Dios para su pueblo. Evalúe la profundidad de su compromiso, la sinceridad de su adoración y la dirección de su vida. Luego permita que Dios restaure su relación con Él por medio de Su amor y Su perdón.

Reflexión

La crítica de Malaquías a los abusos e indiferencia religiosos tiene validez en nuestros días. El pueblo de Dios siempre necesita confesar lo insuficiente de su respuesta al amor divino. La devoción y el entusiasmo inicial por Dios puede disminuir. La adoración genuina frecuentemente se transforma en observación mecánica de prácticas religiosas. Defraudar en el diezmo, divorciarse de esposas fieles, y las uniones irregulares, causan a menudo estragos en las familias. Deseos egoístas, combinados con actitudes orgullosas y arrogantes, conducen a serios problemas de los que se culpa a Dios. En lugar de reconocer nuestra negligencia y cambiar nuestras vidas por el poder del Espíritu Santo, preguntamos: “¿Dónde está el Dios de justicia?” (2:17). Sin embargo, el verdadero arrepentimiento aún prepara el camino de las reformas necesarias y de los avivamientos inspirados por el Espíritu Santo.