BELLAS PALABRAS

Nehemías



Pasaje

“Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que están alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra” (6:15:16)


Oración

Señor ayúdame a dejar mi comodidad, quiero ser un instrumento Tuyo.


Declaración

Nehemías es el último de los libros históricos del Antiguo Testamento. Registra la historia del tercer regreso a Jerusalén después del cautiverio y relata cómo fueron reconstruidos los muros y cómo se renovó la fe del pueblo. La mayor parte del libro está escrita en primera persona, lo que sugiere que Nehemías es el autor. Probablemente Nehemías escribió el libro y Esdras le sirvió de editor, aproximadamente entre 445–432 a.C

Desarrollo

Esdras y Nehemías forman un solo libro en la Biblia hebrea debido a que cuentan una sola historia: el regreso del remanente a Jerusalén y la reconstrucción de la ciudad y del templo. El cautiverio babilónico empezó en el 606 a.C.; Jerusalén cayó ante el enemigo en el 587 a.C. Los babilonios deportaron a muchos del pueblo entre 606 y 586, incluyendo a Daniel y Ezequiel. Jeremías predijo un período de setenta años de cautiverio (Jer 25:12–14; 29:10–14). Este se extendería desde el principio de la invasión en 606 hasta el regreso del remanente en 536, en dicho tiempo el altar se reedificó y los sacrificios empezaron a ofrecerse de nuevo. Así, Esdras y Nehemías relatan la historia del regreso a la tierra y a la ciudad y la reconstrucción del templo y las murallas. El libro de Ester también encaja en este período, así como también los libros de los profetas Hageo y Zacarías (Esd 5:1). Reflexión En dondequiera que Dios quiere que se haga alguna obra, Él toma a personas dispuestas. Las murallas de Jerusalén estaban en ruinas; un pequeño remanente había regresado; y había mucho trabajo por hacer. En el 536 Zorobabel llevó alrededor de 50.000 judíos de regreso y reconstruyeron el templo. Dios buscaba a alguien que fuera a la arruinada ciudad y restaurara la seguridad y el orden. Nehemías era esa persona. Es fácil analizar, escudriñar, y hablar acerca de los problemas del mundo. Abundan los criticones, los quejumbrosos, sin embargo, lo que en realidad necesitamos son personas que no sólo discutan una situación, sino que hagan algo al respecto. Nehemías vio un problema y se afligió. En vez de quejarse, actuó. Nehemías sabía que Dios quería que motivara a los judíos para que reconstruyeran los muros de Jerusalén, por lo tanto dejó una posición de responsabilidad en el gobierno persa para hacer lo que Dios quería. Nehemías sabía que Dios utilizaría sus talentos para conseguir que se realizara el trabajo. Desde el momento que llegó a Jerusalén, organizó, administró, supervisó, alentó, se enfrentó a la oposición, confrontó la injusticia, y se mantuvo así hasta que se construyeron los muros. Nehemías era un hombre de acción.