BELLAS PALABRAS

2ª Cronicas



Pasaje

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (7:14)


Oración

Me arrepiento de mis faltas y las de mi nación. Oro por la iglesia Señor y pido que Tu pueblo podamos ser primicia de todo lo que esperamos ver en las calles.


Declaración

Unificar a la nación alrededor de la verdadera adoración de Jehová al mostrar las historias de los reyes, es un propósito central de éste libro. Se hace énfasis en los reyes buenos de Judá y los avivamientos religiosos bajo sus gobiernos y se exponen los pecados de los reyes malvados Como mencionábamos ayer, Esdras, de acuerdo con la tradición judía, escribió este libro para todo Israel, aproximadamente en el 430 a.C. Registra sucesos desde el comienzo del reinado de Salomón (970 a.C.) hasta el principio del cautiverio babilónico (586 a.C.).

Desarrollo

El propósito del escritor era reunir a la nación, después del cautiverio, alrededor de la verdadera adoración a Dios. En estas páginas, él le recuerda a la gente su pasado. Transmite con claridad el mensaje a través de uno de los versículos de las Escrituras más conocidos: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (7:14). Los cambios para la nación, comienzan en la casa de Dios. Reflexión Cuando los cristianos se reúnen para adorar a Dios, experimentan Su presencia de una forma tal que ningún creyente en forma individual podría hacerlo. Para la morada de Dios es el pueblo de Dios. El cuerpo de Cristo es el templo de Dios. Sólo Dios puede dar la paz verdadera. Dios es mayor que cualquier enemigo, ejército o nación. Del mismo modo que la respuesta fiel de Israel fue la clave para la paz y su supervivencia como nación, así nuestra obediencia a Dios como individuos y como nación es vital para la paz en la actualidad. Aún hoy Dios contesta a las oraciones. Tenemos su promesa de que si nos humillamos, lo buscamos, nos volvemos de nuestros malos caminos y oramos, Dios nos escuchará, nos sanará y nos perdonará. Si estamos alerta, podemos orar por la guía de Dios antes de meternos en problemas. Aun cuando nuestra desobediencia no sea tan evidente como la de Israel, muy a menudo nuestro compromiso con Dios no es sincero y es casual. Cuando nos olvidamos de que todo nuestro poder, sabiduría y riqueza provienen de Dios, estamos en peligro de tener el mismo colapso espiritual y moral que experimentó Israel. Pensando más allá de nosotros mismos, decimos que la iglesia, es la parte de una nación en condiciones de responder a Dios. Pedimos a nuestros gobernantes humildad y rectitud, veremos en el país, lo que primero practiquemos los hijos de Dios.