BELLAS PALABRAS

Lamentaciones



Pasaje

Por tanto, digo: “El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!”. Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente a que el Señor venga a salvarnos. Bueno es que el hombre aprenda a llevar el yugo desde su juventud. ¡Déjenlo estar solo y en silencio, porque así el Señor se lo impuso! ¡Que hunda el rostro en el polvo! ¡Tal vez haya esperanza todavía! ¡Que dé la otra mejilla a quien lo hiera, y quede así cubierto de oprobio! El Señor nos ha rechazado, pero no será para siempre. (3:24-31)


Oración

Hace unos años, una canción guiaba muchos de nuestros momentos de oración por la ciudad en la que vivimos. “Ayúdame a mirar con Tus ojos”, rezaba el primer verso. Señor te pido, que yo tenga siempre ojos para mirar a mi ciudad y mirar hacia los que sufren.


Declaración

A través de Jeremías, Dios busca enseñar al pueblo que la desobediencia provoca el desastre, y mostrar que Él sufre cuando su pueblo sufre. Jeremías escribió éste libro poco después de la caída de Jerusalén en 586 a.C.

Desarrollo

El dolor de Jeremías calaba hondo. Se le llamó “el profeta llorón”, sus lágrimas fluían desde un corazón quebrantado. Como vocero de Dios, sabía lo que le esperaba a Judá, su nación, y a Jerusalén, la capital y “ciudad de Dios”. Sus lágrimas no se debían al egoísmo, dolor por su sufrimiento personal ni a una pérdida. Lloró porque el pueblo rechazó a su Dios: el que los creó, amó y procuró bendecirlos en múltiples ocasiones. Su corazón se quebrantaba porque sabía que la maldad y el egoísmo del pueblo les traería mucho sufrimiento y un cautiverio prolongado. Las lágrimas de Jeremías eran de empatía y simpatía. Su corazón estaba herido con las cosas que quebrantan el corazón de Dios. Los dos libros de Jeremías se centran en un hecho: la destrucción de Jerusalén. El libro de Jeremías lo predice y Lamentaciones reflexiona sobre lo mismo. Conocido como el libro de las lágrimas, Lamentaciones es una canción fúnebre escrita para Jerusalén. Reflexión Lo que hace llorar a una persona dice mucho acerca de ella, ya sea que fuere egoísta o que tuviere a Dios en su corazón. El libro de Lamentaciones nos permite ver lo que entristeció a Jeremías. Las lágrimas se definen simplemente como “gotas de fluido salino que segregan los ojos”. Pueden ser causa de irritación o risa, pero por lo general se asocian con el llanto, la tristeza y el dolor. Cuando lloramos, los demás se preguntan qué anda mal y tratan de consolarnos. Los bebés lloran por hambre, los niños por la pérdida de una mascota y los adultos cuando se enfrentan a un trauma o a la muerte. ¿Qué provoca en tu vida lágrimas? ¿Llora porque han herido su amor propio o porque los que le rodean sufren por tener distancia con Dios, quien los ama profundamente? ¿Llora porque ha perdido algo que le da placer o porque la gente que lo rodea sufrirá al seguir pecando? Nuestro mundo está lleno de injusticia, pobreza, guerra y rebelión en contra de Dios, todo lo cual debe conmovernos hasta las lágrimas y alentarnos a actuar. No debemos dejar de leer el primer versículo del libro, el dolor por el estado de la ciudad, desata toda la reflexión posterior. Es el canto doloroso de un hombre que amaba su ciudad.